Si vienes a La Brizna nuestro consejo es dejarte llevar por su ritmo tranquilo.

Emplear minutos e incluso horas en disfrutar de la belleza del entorno, la naturaleza, el silencio… Te contaremos los secretos mejor guardados de la zona y compartiremos contigo rincones especiales dentro y fuera de la finca y lugares de interés cercanos como el Geoparque de Villuercas – Ibores – Jara donde puedes dar la más calurosa bienvenida a la tierra desde el llamado Sinclinal de Santa Lucía; sobrecogerte por la belleza de las Cuevas de castañar de Ibor; admirar cómo se abre una ventana entre dos mundos desde el estrecho de Peña Amarilla o descubrir la fuerza de la corteza terrestre en la chorrera de Calabazas. Además, es el destino ideal para los amantes de los animales pues entre sus montes habitan jabalíes, venados, corzos, buitres leonados, águilas reales…

 

 

Si te apetece dar una vuelta por entornos más urbanos puedes acercarte a la vecina Guadalupe, donde sus empedradas calles y casas de arquitectura tradicional albergan monumentos como el Santuario Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, declarado Patrimonio de la Humanidad. Otra opción es pasear entre iglesias, castillos y casonas solariegas de la cercana Trujillo, ciudad que en el siglo XVI fue cuna de personajes vinculados al Descubrimiento de América. Por esta razón, Trujillo se encuentra en plena Ruta de los Conquistadores, que recorre otras localidades extremeñas como Medellín, Villanueva de la Serena o Jerez de los Caballeros.